La cantidad de información que actualmente buscamos en Internet es enorme: desde artículos de referencia, hasta direcciones, pasando por instrucciones sobre cómo realizar determinadas actividades, vídeos, fotografías… El material al que podríamos acceder parece no tener límite.
Pero no sólo nos dedicamos a buscar esa información, sino que además intentamos darle un sentido, intentamos interpretar la información para relacionar los contenidos relevantes para nuestra consulta. Ese proceso de dar sentido a la información recibe en inglés el nombre de sensemaking.
La mayoría de las veces no solemos hacer explícito ese proceso de sensemaking al que sometemos la información, por lo que una vez acabada nuestra actividad, ese esquema se pierde para otras personas que puedan tener necesidades de información parecidas a las nuestras. Pero, ¿qué pasaría si el proceso de sensemaking fuera accesible a otros internautas que no tengan relación entre sí?; ¿sería de utilidad para esas personas y les ayudaría a dar sentido a la información relacionada con su búsqueda?
Eso es lo que se preguntaron un grupo de investigadores de Microsoft Research y de la Carnegie Mellon University, en un estudio presentado en la reciente Conference on Human Factors in Computing Systems, en Austin, Texas, donde se examina el proceso de sensemaking distribuido (distributed sensemaking). Sigue leyendo