¿Somos objetivos cuando buscamos información?

Cuando buscamos información, ¿lo hacemos realmente de una manera objetiva? ¿Somos capaces de dejar de lado nuestra propias creencias sobre un tema, y evaluar de manera objetiva los diferentes argumentos implicados? Para apuntar una respuesta a estas importantes preguntas, en este post vamos a hablar de un proceso psicológico frecuente en nuestra vida mental: el sesgo de confirmación.

El sesgo de confirmación es la tendencia a favorecer información que confirma nuestras creencias, descartando aquella que (potencialmente) podría refutarlas. Además, el sesgo de confirmación nos lleva a interpretar información ambigua de manera que parezca reforzar nuestras creencias, en lugar de refutarlas.

Así, el sesgo de confirmación puede perpetuar puntos de vista erróneos sobre el mundo, porque nos “ciega” a las evidencias que atentan contra nuestro sistema de creencias. Una consecuencia de este hecho es que nuestra capacidad para tomar las decisiones correctas puede quedar seriamente limitada, ya que contar con información acertada y verídica sobre el mundo es un requisito para poder actuar de la mejor manera posible.

Pero ¿por qué se produce el sesgo de confirmación? Nuestro sistema de creencias forma un todo en que se relacionan las creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros mismos. Nuestras diversas experiencias y creencias se encuentran fuertemente unidas unas a otras, y siempre bajo la influencia de las emociones. Nuestro cerebro es un peculiar dispositivo de procesamiento de información, pero su capacidad de procesamiento es limitada. Así pues, para evitar quedar desbordados por la información exterior, nuestro cerebro trabaja tomando de base esas creencias para integrar la información que nos rodea. Esta idea ha recibido el apoyo tanto de la psicología experimental como de la biología, gracias al descubrimiento de patrones de comportamiento innatos que nos predisponen a actuar de determinadas maneras, minimizando así la tarea de procesamiento de información externa.

Y esta manera de consumir información es muy eficiente. Tanto que, al trabajar a un nivel inconsciente, es muy difícil invertir su dinámica natural. En palabras del psicólogo cognitivo Walter Riso:

El sistema de procesamiento de la información humano es económico, en el sentido de que debe autorregular sus capacidades para poder adaptarse a un mundo cambiante y multivariado. Muchos autores han documentado la tendencia de diversas estructuras informacionales a automantenerse, como, por ejemplo, estereotipos, creencias religiosas, esquemas y autoesquemas, prejuicios, creencias políticas y morales, entre otras. […] Ésa es la explicación de por qué somos, de alguna manera insensibles a las experiencias y malos estadísticos naturales, y de por qué preferimos tomar decisiones basándonos más en las teorías que construimos que en los datos. Desconfirmar es mucho más costoso que confirmar las creencias preestablecidas. (Riso, 2009; p. 130)

La relación entre el fenómeno del sesgo de confirmación y la búsqueda de información es muy directa, y como estoy señalando, tiene importantes consecuencias sobre las decisiones que tomamos, o la capacidad de desconfirmar creencias injustificadas.

Ahora bien, ¿podemos anular los efectos de este sesgo cuando buscamos información? Dicho de otro modo, ¿podríamos ser capaces de buscar información de una manera no parcial, no afectada por nuestras creencias previas sobre el tema en cuestión?

Dado que el sesgo de confirmación es un fenómeno que es resultado de la manera en que trabaja nuestro cerebro, la respuesta parece que no. Y es que difícilmente podemos huir de nuestras experiencias previas, de nuestras expectativas, o de la imagen que tenemos de nosotros mismos y del mundo. Esto no implica que no seamos capaces de ello. Símplemente quiere decir que combatir el sesgo de confirmación requiere que seamos conscientes de cómo trabaja. Esto es, necesitamos de un pensamiento crítico que nos permita pensar sobre cómo pensamos, llevando así a cabo una verdadera metacognición.

Ésta es la postura de los investigadores en Información y Documentación Birger Hjørland y Jeppe Nicolaisen. En un artículo conjunto, nos proponen algunas prácticas para traer a la consciencia el sesgo de confirmación cuando buscamos información científica, minimizando así sus efectos. Éstas prácticas, ligéramente modificadas, pueden ser extendidas a cualquier tipo de búsqueda de información, como paso a comentar a continuación:

  • Intentemos formarnos una visión global sobre el tema, así como de los principales argumentos en juego.
  • No concedamos una credibilidad sin reservas a toda información. Siempre que sea posible, comprobémosla.
  • Tengamos en cuenta los intereses que pueda haber dentro de un determinado marco teórico / ideológico.
  • Consideremos las implicaciones prácticas de los diferentes puntos de vista.
  • La información que estamos considerando ¿es dogmática o alienta el diálogo y el exámen de puntos de vista alternativos?
  • No nos dejemos impresionar en exceso por los tecnicismos: en ocasiones, pueden servir para impresionar al público y para desacreditar otros puntos de vista.
  • No limitemos nuestra búsqueda a una sóla disciplina, o a un sólo género o tradición.
  • Asumamos por defecto que diferentes teorías y perspectivas existen para cada tema, pero que la perspectiva “de moda” puede ser la dominante, por lo que las perspectivas alternativas pueden ser más difíciles de localizar.
  • Es difícil trabajar solo, así como verificar cada punto de vista uno mismo. Busquemos la colaboración de personas en las que confiemos.
  • Tomémonos un tiempo para examinar un determinado punto de vista: no todos los argumentos pueden ser asimilados con la misma facilidad.

Los autores añaden otra práctica que no me puedo resistir a reproducir literalmente:

Demand of libraries and information systems that they provide services that help to identify the most important arguments from all major points of view.

Para finalizar, algunas preguntas para vosotr@s: ¿eres consciente de los efectos del sesgo de confirmación en tus búsquedas de información?; si es así, ¿utilizas alguna práctica para minimizar los efectos del sesgo de confirmación?

Bibliografía:

Riso, Walter. Terapia cognitiva. Barcelona: Paidós, 2009.

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16 pensamientos en “¿Somos objetivos cuando buscamos información?

  1. Buenísima entrada, bastante interesante, la verdad!

    Tenía constancia de que para actuar, los humanos seguimos unos patrones aprendidos a lo largo de nuestra vida, o bien a través de los patrones de las personas que nos rodean; es decir, por copia; o bien por nuestra propia experiencia, ante cualquier situación, cómo actuamos. Pero nunca había escuchado que tuviésemos patrones ante la información.

    • Hola Ester, y muchísimas gracias por tu comentario:

      Como bien dices, las personas presentamos patrones que adquirimos gracias a la interacción con otras personas. Pero los más interesantes son los patrones innatos, que son producto de nuestra evolución biológica. Si tenemos en cuenta que nuestro cerebro es un tipo especial de procesador de información, entonces no es extraño que encontremos que respondemos a la información de maneras determinadas. Y esas maneras están determinadas, a su vez, por los patrones innatos de los que hablaba antes. En la literatura moderna sobre psicología, es frecuente encontrar menciones a otros sesgos y pensamientos automáticos, que influyen (aunque no determinan totalmente) nuestra forma de relacionarnos con el mundo y con los demás.

      Gracias de nuevo, y un saludo.

  2. Afortunadamente la mayoría de los patrones innatos se pueden reconfigurar en ciertas circunstancias o para realizar diferentes tareas. Creo que, si lo intentamos, podemos “reeducarnos”. Los consejos de Hjørland y Nicolaisen parecen una buena guía en este sentido.

    Gracias por el artículo Evelio 🙂

    • Hola Rubén, y muchísimas gracias a ti también:

      Tienes toda la razón. La mayoría de los patrones innatos pueden ser reconfigurados según las circunstancias. Como comentaba con Ester, nuestros patrones nos predisponen a actuar de determinadas maneras, pero no nos determinan totalmente. Es por eso que encuentro tan interesantes las aportaciones del pensamiento crítico: nos recuerdan que estamos expuestos a los sesgos, pero que si los traemos a la consciencia, podemos limitar sus efectos.

      Gracias a ti por el comentario, un abrazo!

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