Spanish Revolution: la batalla por la mente global

Los movimientos que comenzaron con las manifestaciones del 15 de Mayo de 2011 en España, conocidas bajo el nombre de Spanish Revolution, representan un fenómeno sociológico digno de estudio. La difusión de información es una necesidad para cualquier movimiento, y esto es especialmente cierto para los “indignados” del 15M, que se valen fundamentalmente de las redes sociales para expresar sus proclamas. En este post, voy a hablar sobre el modo en que el movimiento del 15M difunde información, y en qué medida  podemos consiederar como relevante dicha información.¿Cómo se difunden las ideologías políticas en nuestras sociedades modernas? ¿Cómo consiguen los políticos ganar la confianza de los electores? En un post anterior, ya mencioné la obra Communication and Power, en la que el sociólogo Manuel Castells trata de dar respuesta a estos interrogantes. Para el propósito de este post, merece la pena recordar las ideas clave de Castells.

En la Sociedad de la Información, las redes constituyen un factor estructural fundamental. Con el término “redes” se hace referencia a la existencia de una serie de nodos conectados entre ellos. Estos nodos pueden ser individuos, pero no necesariamente: también pueden ser grupos de individuos (organizaciones o instituciones, e incluso paises). Los nodos se conectan entre sí en función de unos intereses compartidos. Pero para que esta conexión se lleve a cabo, antes a de crearse la red. Y este papel de creación de la red la llevan a cabo, según Castells, los llamados programadores. Los programadores, como los nodos, pueden ser individuos, pero no necesariamente (puesto que, como en el caso de los nodos, pueden ser grupos de individuos).

La función de los programadores es asignar un comentido a la red, un propósito determinado, en función del cuál los nodos se agregarán a la red, conectándose entre ellos. Pero las redes también se pueden conectar con otras redes, al compartir algunos de sus nodos: estos nodos son denominados por Castells conectores. Estos nodos compartidos entre redes lo son en función de la existencia de intereses comunes: recordemos que los nodos son personas / grupos unidos para la consecución de unos intereses / objetivos.

Según Castells, la política moderna tiene la base de su actividad en la programación y en la conexión de redes: gracias a la programación, las redes establecen unas prioridades en su actividad, mientras que gracias a la conexión, diferentes redes pueden unirse a esas redes de contenido político para alcanzar unos objetivos comunes.

Pero, ¿qué tipo de redes se conectan? Y ¿cómo consigue una red con una programación política sus objetivos? Respondamos la segunda pregunta antes de pasar a la primera.

La comunicación es un fenómeno ubicuo en nuestras sociedades. Y el estudio de Castells nos dice que es precisamente mediante el control de la comunicación como las redes políticas pueden desarrollar sus objetivos. Pero no estamos hablando de una comunicación persuasiva, donde las intenciones de los programadores de la red sean claras y transparentes al público, sino de una comunicación basada en la manipulación. Concretamente, la base de la manipulación es el proceso de framing (enmarcado), con el que se consigue la predisposición de la ciudadanía a creer en determinados argumentos apelando a sus emociones más básicas (como la ira o la esperanza). De ahí que la comunicación sea Poder, entendiendo “poder” como la capacidad de imponer nuestra voluntad sobre la voluntad ajena.

Teniendo presente cómo consiguen las redes políticas desplegar su propósito, es más simple identificar a las redes que se encuentran conectadas con éstas: grandes corporaciones de telecomunicaciones, que proporcionan la infrastructura necesaria para difundir los mensahjes, y grandes corporaciones empresariales, que proporcionan los medios económicos para la financiación de la actividad de las redes. Por supuesto, tanto las corporaciones de telecomunicaciones como las empresariales tienen algo que ganar al realizar la conexión: privilegios políticos, tratos de favor, beneficios económicos directos,…

He comentado antes que la comunicación es omnipresente en el mundo moderno. Y es por esto por lo que hablar de “mente global” no es ninguna exageración: el concepto mente global hace referencia a la posibilidad de que individuos de diferentes culturas, regiones, áreas,…, gracias al influjo de la comunicación y a la tarea de programadores / conectores, puedan compartir determinadas visiones representaciones sobre lo que es el mundo. Que estas representaciones compartidas sean el producto de una manipulación interesada de la información, es una serie amenaza para la libertad de acción y para los propios intereses de los individuos.

¿Qué pueden hacer los grupos sociales para minimizar el poder que las redes oficiales ejercen sobre los ciudadanos?: crear nuevas redes, y utilizar la comunicación para difundir sus mensajes y así, según la expresión de Castells, reprogramar las redes de poder. En este sentido, la “spanish revolution” representa un perfecto ejemplo de un movimiento social contrario a la política oficial que ha utilizado la creación de redes, y la comunicación, para difundir su mensaje entre la ciudadanía.

De esta manera, podemos decir que la spanish revolution ha representado la expresión de un intento por modificar las representaciones de la mente global, invirtiendo los mensajes de las redes oficiales, mediante la difusión de una información que pretende no estar sometida a la manipulación de las corporaciones de telecomunicaciones.

Pero, ¿en qué medida podemos decir que los simpatizantes del movimiento realmente ofrecen una información fiable, no sesgada? Éste debate encierra una disputa de fondo más general. Los medios tradicionales siempre han presentado como aval de su labor informativa los filtros a los que, nos dicen, someten la información antes de difundirla entre la ciudadanía. Y estos filtros, se nos suele decir, no están presentes en espacios comunicativos como la blogosfera, donde cada usuario puede plasmar su opinión independientemente de la rigurosidad de ésta. Así pues, ¿en qué medida deberíamos fiarnos de los otros como fuente de información?

La disciplina que se encarga de estudiar bajo qué condiciones las interacciones sociales nos permiten adquirir conocimiento se denomina epistemología social. Y uno de sus más destacados miembros es el filósofo Alvin I. Goldman, quién precisamente en un trabajo trató la cuestión sobre la fiabilidad de la blogosfera como fuente de información.

Según Goldman, no es posible asociar de una manera directa a un sistema, institución o mecanismo una propensión inequívoca a generar determinado nivel de conocimiento. Y es que el nivel de conocimiento que sea capaz de generar ese sistema, institución,… dependerá en gran parte de los inputs que se proporcionan. Como inputs, Goldman entiende patrones de estados mentales de los usuarios. Y según Goldman, uno de estos inputs típicos es la motivación de los usuarios.

Goldman nos ofrece un ejemplo aplicado a la blogsfera: la información política. La polarización política hace que los simpatizantes de los diferentes partidos quieran desprestigiar al partido opositor. Esto, a su vez, puede hacer que diferentes ciudadanos se sientan especialmente motivados para recopilar evidencias sobre los hechos, dándolos a conocer en la blogosfera: la difusión de estas evidencias, puede contribuir a incrementar el nivel de conocimiento de la audiencia. Como nos recuerda Goldman, pese a sus pretendidos filtros, en los medios tradicionales no tenemos por qué encontrar esas motivaciones: los medios son empresas, con unos marcados intereses económicos, y relacionados (como nos muestra el análisis de Castells) con redes de poder con objetivos muy marcados (se podría objetar a esta idea la existencia del “periodismo de investigación”: recordemos, no obstante, que dicho periodismo suele representar un medio ideal para desprestigiar a los adversarios políticos, más que un medio para proporcionar conocimiento).

La relación de las consideraciones de Goldman con la spanish revolution es clara: la motivación de la ciudadania para reprogramar las redes de poder puede actuar como un factor que aumente la fiabilidad de la información que los individuos difunde por Internet.

Claro que nada garantiza de una manera absoluta que esa información sea fiable. Es por ello por lo que no podemos renunciar al pensamiento crítico y a la cuidadosa evaluación de nuestras fuentes de información

Os dejo con algunas preguntas: ¿qué opinas sobre las opiniones de Goldman sobre la blogosfera?; ¿eres consciente del efecto que  tus motivaciones tienen sobre ti a la hora de difundir información?

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Un pensamiento en “Spanish Revolution: la batalla por la mente global

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