Las limitaciones del brainstorming como técnica creativa

Una de las técnicas de creatividad más conocidas es la tormenta de ideas, o brainstorming, en la que un grupo de individuos se reúnen para proponer ideas en torno a una cuestión. A pesar de su popularidad, el brainstorming tiene importantes limitaciones: diversos estudios han comprobado que, en comparación a un grupo de individuos aislados (llamados “grupo nominal”), el brainstorming colectivo puede reducir el número de ideas aportadas por los individuos.

Para explicar este déficit de productividad, se han propuesto diversos mecanismos sociales (como la conformidad con el grupo, el miedo a la evaluación,…) y también cognitivos (como la sobrecarga cognitiva). Gracias al estupendo blog de psicología del trabajo BPS Occupational Digest, he hallado un estudio en el que se investiga el papel de la fijación cognitiva en el brainstorming, y si la fijación cognitiva es la responsable del déficit de productividad de las sesiones de brainstorming.

La fijación cognitiva es el fenómeno por el que la exposición a una idea bloquea la posibilidad de pensar en ideas alternativas. El estudio, llevado a cabo por Nicholas Kohn y Steven Smith, está formando por tres experimentos relacionados.

En el primer experimento, los sujetos, estudiantes universitarios, fueron o bien repartidos en grupos de cuatro para llevar a cabo una sesión de brainstorming mediada por un chat; o bien aislados para trabajar individualmente. La pregunta que debían responder era “Haz una lista de maneras de mejorar la Universidad Texas A&M” (“List ways in which to improve Texas A&M University”).

Las respuestas ofrecidas tanto por el grupo de brainstorming como por el grupo nominal fueron agrupadas en grandes categorías por los experimentadores, como por ejemplo “Biblioteca”, “Seguridad”, “Tecnología”,…

Los resultados confirmaron lo que ya se sabía: los grupos nominales de individuos aislados produjeron más categorías, y más ideas por categoría, que los grupos de brainstorming.

El segundo experimento es más interesante, ya que se diseñó para investigar el papel de la fijación cognitiva. Según los autores, la fijación cognitiva podría presentarse de dos maneras: reduciendo el número de categorías de ideas propuestas, o reduciendo el número de ideas dentro de cada categoría.

Los sujetos de un nuevo grupo fueron asignados individualmente a un compañero para realizar una sesión de brainstorming mediada por chat (el problema a discutir era el mismo: (“List ways in which to improve Texas A&M University”) . No obstante, el compañero era un colaborador de los experimentadores, y su función era manipular el número de ideas que era presentado al sujeto en la ventana de chat: estas ideas se presentaban en un número de entre una y veinte, elegidas entre las categorías más comunes halladas en el experimento uno.

¿Los resultados?: cuantas más ideas presentaba el colaborador de los experimentadores al sujeto, menos ideas novedosas proponía el sujeto, y en menos categorías. No obstante, el número medio de ideas que los sujetos proporcionaban no se vio afectado. En otras palabras: los sujetos parecieron centrarse en unas pocas categorías, en las cuáles proponían ideas en un número significativo, pero poco novedosas. Según los autores, estos resultados reflejarían la fijación cognitiva en cuanto a las categorías de ideas que los sujetos eran capaces de contemplar.

¿Por qué estos resultados? Como se nos dice en el artículo, la explicación podría residir en el carácter semántico de la relación entre ideas: nuestros conceptos forman una red de redes, conectándose en función de su significado percibido; así, la activación de un concepto puede favorecer la activación de los conceptos relacionados, con lo que se podría perder la oportunidad de reflexionar sobre otros conceptos periféricos a la red activada.

El tercer experimento quería comprobar si la fijación cognitiva se puede paliar dando un descanso a los participantes del brainstorming. Para ello, se utilizó la base del segundo experimento, en el compinche de los experimentadores proporcionaba ideas a los sujetos. Se pudo hallar que los sujetos generaron un 86% más de ideas, y exploraron un 57% más de categorías si se les proporcionaba un descanso de cinco minutos, en el que debían trabajar en una tarea no relacionada con la sesión.

Vale la pena resaltar una de las conclusiones finales de los autores: si el objetivo es explorar unas pocas categorías de ideas en profundidad, el brainstorming es la técnica adecuada; pero si lo que se necesita es considerar un abanico más ámplio de categorías, y de ideas novedosas, se necesita proporcionar a los individuos un espacio para la reflexión individual.

Créditos:

Imagen de TheImageGroup

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2 pensamientos en “Las limitaciones del brainstorming como técnica creativa

  1. Me ha recordado el típico trabajo de universidad en el que, sin ninguna preparación previa por parte de los participantes, se planteaba la pregunta: “Y bueno, cómo empezamos?”. Qué improductivo eran esos encuentros…!
    Siempre pensé que el factor principal de la ausencia de ideas en el brainstorming era el miedo a la evaluación ajena. Aunque en el brainstorming se enfatiza, una y otra vez, que cualquier idea es bien recibida, el hecho mismo de repetirlo tantas y tantas veces habla de un principio más básico: no evaluar negativamente las ideas que van surgiendo es una racionalización que uno se marca; en cambio, no exponer una idea por miedo a que sea errónea casi es una creencia nuclear en la sociedad actual.

    • Hola Francesc:

      Tienes toda la razón: el sentirnos evaluados hace que seamos mucho más cautos en nuestro comportamiento, tanto en aquello que hacemos como en aquello que decimos. Seguramente, éste sea uno de los principios que posibilita nuestra vida social. Pero, como comentas, hay casos en los que lo que se requiere justamente lo contrario. Así que aciertas de pleno al considerar que el mantra “todas las ideas son bienvenidas” pueda ser una racionalización. Hay otro factor que puede dificultar el proceso: el exponer ideas para que luego se nos diga que “no son factibles” o, peor aún, “son descabelladas”,… Eso hace que nos lo pensemos muy bien antes de volver a proponer nada (“¿Para qué, si nunca se me toma en serio?”)

      Gracias por tu comentario, y un saludo.

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