Cómo desacreditar una idea

En general, solemos ser conscientes del poder del lenguaje para desacreditar determinadas ideas. Aunque esos fenómenos se dan en todos los ámbitos de nuestra vida, son especialmente evidentes en la política.

Pero, ¿cómo se lleva a cabo la desacreditación de una idea? ¿Se necesitan grandes dosis de retórica, y un elevado poder de persuasión? Un estudio llevado a cabo por Thomas Nelson, Joseph Lyons y Gregory Gwiasda, de la Ohio State University, nos muestra una vía muy directa para desacreditar una idea: asociar la idea a un grupo percibido como “radical” o “extremista”.El estudio consta de dos experimentos. En el primer experimento, se pidió a 233 estudiantes que leyeran y comentaran un ensayo que discutía la política de no admisión de mujeres del Augusta National Golf Club, que acoje el Masters Tournament de golf. El ensayo en cuestión proponía que, en caso de no cambiar su política de admisión, el PGA Tour debería celebrar el Masters Tournament en otro club de golf.

Los investigadores habían preparado tres versiones del ensayo, atribuidas a tres grupos diferentes, identificados como “ciudadanos”, “feministas” o “feministas radicales”. Estas tres versiones fueron repartidas entre diferentes grupos de sujetos.

Una vez leído el ensayo, se preguntó a lo sujetos su grado de apoyo a la propuesta y, si fuesen miembros del club, si estarían a favor de permitir la admisión de mujeres.

Los imvestigadores hallaron que los sujetos que habían leído la versión del artículo atribuïda a “feministas radicales” estaban menos de acuerdo con la admisión de mujeres en el club, apoyando en mayor grado la política del club de “sólo hombres”.

En el segundo experimento, 116 sujetos leyeron el mismo ensayo utilizado en el primer experimento, de nuevo en una de sus tres versiones. A continuación, los sujetos debían ordenar por importancia cuatro valores relacionados con el contenido del ensayo:

  • Mantener el honor y el prestigio del torneo Masters de golf
  • La libertad de los grupos privados de establecer sus propias normas
  • La igualdad de oportunidades para hombres y mujeres
  • Mantener un alto estándar de servicio para los miembros de clubs privados

Un 42% de los sujetos que leyeron la versión atribuïda a “ciudadanos” consideraron que la igualdad entre hombres y mujeres estaba por encima de los otros tres valores. En cambio, sólo un 32% de los sujetos que leyeron la propuesta atribuída a “feministas radicales” consideraron que la igualdad era el valor más importante.

De manera similar, el 41% de los sujetos que leyeron la versión atribuïda a “ciudadanos” consideraron que la libertad de los grupos para establecer sus normas era el valor más importante. Este porcentaje aumentó al 52% entre los individuos que leyeron la versión atribuïda a “feministas radicales”.

Los resultados de los dos experimentos son complementarios, y tienen implicaciones importantes. Según Nelson, la “táctica extremista” permite descreditar una idea sin atacar directamente los valores que representa: el cambio en la percepción de los valores se produce en la mente de aquellas personas que escuchan la valoración de una propuesta como “radical”, de una manera casi automàtica.

Nelson comenta que esta táctica puede funcionar cuando las personas nos enfrentamos a valores que compiten entre sí, y cuando no estamos seguros de cuáles deberían ser las prioridades. Por ejemplo: los valores medioambientales pueden entrar en conflicto con valores económicos si las medidas de protección del medio ambiente dificultan la oportunidad de las empresas de obtener beneficios. En esos casos, Nelson comenta que para los grupos que pretenden luchar contra una medida medioambiental, podría ser suficiente con calificar públicamente esa medida como “extrema”. De esa manera, los grupos de presión pueden evitar el admitir que sus intereses económicos están por encima de los intereses medioambientales, algo que el público puede percibir como inmoral.

El peligro de esta táctica es que, como hemos visto, la sociedad puede perder de vista cuáles son los valores que realmente están en conflicto, y cuál sería la vía de actuación más justa en cada caso. Más vale que estemos atentos.

Créditos:

Imagen de pingnews.com

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2 pensamientos en “Cómo desacreditar una idea

  1. Muy interesante, Evelio, lo comparto ahora mismo.
    Desde luego hace reflexionar acerca del poder de la información (o desinformación), capaz de hacer fracasar ideas, empresas, e incluso gobiernos.
    Saludos!

    • Hola Víctor, y muchas gracias por tu comentario:

      Me alegra que lo hayas encontrado interesante: como dices, es una estrategia muy relacionada con la desinformación cotidiana, con el añadido de que es extremadamente simple y, por tanto, potencialmente muy peligrosa.

      Gracias de nuevo, y un saludo.

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