Cómo demoler un mito

En la Sociedad de la información, las posibilidades de los individuos de incrementar su conocimiento son enormes… pero también lo son las posibilidades de ser manipulados, y de consumir informaciones que son incorrectas. Esas desinformaciones pueden llegar a convertirse en mitos que asumimos de una manera irreflexiva. ¿Cómo combatir los mitos, y cómo hacer que la gente sea consciente de su falsedad?

John Cook, del Global Change Institute (University of Queensland), y Stephan Lewandowsky de la School of Psychology de The University of Western Australia, han creado The Debunking Handbook, una auténtica guía de demolición de mitos.

La guía fue publicada hace un par de meses, y por fin he podido encontrar un hueco para ofreceros una breve reseña. Tiene una extensión total de 9 páginas: es una lectura rápida y ágil, con ideas muy interesantes, y útil para comunicadores de diversas áreas que se enfrenten a la desinformación.

La primera advertencia que nos hacen los autores es que la demolición de un mito no es un problema de proporcionar más información. Más bien, el problema tiene que ver con la manera en que procesamos la información. La influencia de las desinformaciones en nuestras creencias puede ser notable, debido a diferentes sesgos cognitivos o al carácter semántico de nuestra memoria. Así pues, refutar una desinformación tiene que ver con complejos fenómenos cognitivos, por lo que el proceso a seguir es más complejo de lo que solemos pensar.

Entonces, ¿cuál el enfoque más adecuado para demoler un mito? Cook y Lewandowsky nos ofrece unos principios que se apoyan en lo que conocemos sobre el funcionamiento de nuestra cognición.

En primer lugar, se suele creer que para demoler un mito, hay que mencionarlo: ¿cómo si no se podría refutar la desinformación? No obstante, sucede justo lo contrario: citar a menudo el mito que se pretende demoler hace que esté más presente y disponible en la memoria de la gente, con lo que pasa a ser más familiar y más susceptible de ser tomado como cierto. Este fenómeno se conoce como the familiarity back fire effect. ¿Cómo evitarlo?: hay que poner el énfasis en los hechos, no en el mito. Así, el objetivo de la comunicación han de ser los hechos que queremos que el público retenga en su memoria, aquellos que desacreditan la desinformación, para que lleguen a ser más familiares.

En segundo lugar, también solemos pensar que cuantos más contraargumentos presentemos para neutralizar una desinformación, mejor: más probabilidades tendremos de convencer al público de la falsedad de ésta. De hecho, sucede todo lo contrario: las informaciones simples son más fáciles de procesar, y son juzgadas como verdaderas con más frecuencia. Éste es el conocido como the overkill back fire effect, por el cuál un mito simple puede ser más atractivo que una corrección compleja. La solución pasa por simplificar la manera en que se presenta el contenido: por ejmplo, utilizando lenguaje sencillo, frases cortas, encabezamientos adecuados y párrafos bien organizados, o el uso de gráficos. Además, es buena idea considerar la inclusión de un mensaje final simple de contundente.

Los temas que contradicen las visiones del mundo o la identidad cultural de las personas son un desafío importante. Diferentes sesgos pueden llevar a interpretar la información de una manera claramente tendenciosa: enfrentados a argumentos contrarios, podemos reforzar la fe en nuestras creencias. A este fenómeno se le conoce como the worldview back fire effect. Hay dos estrategias para combatirlo:

  • Dado que el efecto es más marcado en aquellas personas que ya tienen unas posturas ideológicas muy marcadas, para demoler el mito es conveniente dirigir los esfuerzos hacia aquellas personas que quizá mantengan la duda sobre si creer o no creer una información concreta.
  • Presentar la información de maneras que se reduzca la resistencia cognitiva, haciendo uso de estrategias como la autoafirmación o el enmarcado (framing).

Finalmente, hay que considerar un paso crucial en el proceso de demolición. Cuando las personas aceptamos como cierta una información, elaboramos un modelo mental que nos dice cómo funciona el mundo. Cuando nos muestran que esa información es en realidad un mito, una desinformación, lo que pasamos a tener es un vacío (gap) en nuestro modelo del mundo. Por lo tanto, no sólo es necesario presentar los hechos adecuados y de la manera adecuada: además, hemos de proporcionar una explicación alternativa que venga a rellenar ese vacío. Para que esa explicación sea aceptada, ha de ser plausible, y cubrir todas las características relevantes del mito. La explicación puede ser más efectiva si va acompañada de un análisis de por qué el mito es erróneo, o de los motivos ocultos que puedan tener personas concretas o grupos de personas en la difusión del mito. Además, la efectividad de la explicación alternativa puede incrementarse si se utilizan gráficos en su presentación, ya que pueden ser más claros que el texto, y por tanto más difíciles de malinterpretar.

The Debunking Handbook no sólo es una pequeña gran obra por su contenido, fácil de asimilar y muy bien informado, sino que además está muy bien ilustrada, con gráficos y cuadros resumen. Una lectura altamente recomendable.

Anuncios

3 pensamientos en “Cómo demoler un mito

  1. Pingback: ¿Se pueden corregir las creencias de las que estamos seguros? | Psicología de la información

  2. Pingback: Desinformación: cómo se origina y cómo se combate | Psicología de la información

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s