Por qué las diapositivas en una presentación pueden suprimir la informacíón oral

El uso de diapositivas creadas mediante Power Point (o un software similar) en las presentaciones está ámpliamente extendido en diversos contextos: en la empresa, en los centros educativos, en las charlas de negocios,… Y eso porque se supone que el apoyo que prestan estas diapositivas mejora la retención de la información que presenta el conferenciante.

No obstante, hay cierta evidencia informal que nos dice que el uso de diapositivas hace que la información oral que se transmite no sea retenida por los oyentes. Pero, ¿por qué?

La explicación más difundida está relacionada con el concepto de carga cognitiva: sencillamente, seríamos incapaces de procesar ambos tipos de información (la oral y la contenida en las diapositivas). No obstante, parece que la carga cognitiva no se ha podido demostrar de manera concluyente en este tipo de presentaciones. ¿Qué es lo que sucede entonces?

El psicólogo Christof Wecker, en un artículo reciente, tiene otra teoría: la información oral se pierde porque los oyentes prestan más importancia a la información ofrecida por las diapositivas.

Wecker parte de una observación cultural: en la mayoría de contextos actuales, una presentación sin un juego de diapositivas no es una opción. Y este hecho implica otro más profundo: la presentación oral ha pasado a ser un comentario sobre las diapositivas, de manera que las diapositivas pasan a ser el mensaje en sí, en lugar de un medio para suplementarlo.

Este cambio en la dinámica de las presentaciones viene acompañado de un cambio en las expectativas de los oyentes respecto al contenido y los aspectos de la situación: una información en una diapositiva es probable que sea percibida como una señal que muestra su importancia. La atención así se redistribuye: se reduce la atención al discurso hablado que acompaña la presentación, y se aumenta la atención al contenido de las diapositivas.

Por supuesto, los asistentes a la presentación puede diferir en cuanto a sus expectativas y creencias sobre el contenido de la misma, por lo que es de esperar que aquellos individuos que otorguen una mayor importancia subjetiva a las diapositivas muestren una menor retención de la información oral.

Si este mecanismo fuese cierto, según Wecker, esta redistribución de la atención podría ser paliada con el uso de diapositivas concisas que, por un lado, contienen una limitada cantidad de información y, por otro, dejan áreas de la presentación sin apoyo visual.

Así pues, Wecker partía con dos hipótesis que mostrar:

En primer lugar, que la falta de retención de información oral es debida no a la carga cognitiva, sino a la redistribución de la atención debida a una mayor importancia subjetiva atribuida a las diapositivas.

En segundo lugar, que la falta de retención de información es más acusada cuando se utilizan diapositivas detalladas, por lo que puede ser paliada con el uso de diapositivas concisas.

Wecker utilizó a 209 estudiantes de una licenciatura en Educación. El estudio tuvo lugar en el contexto de un curso sobre la búsqueda de información en bibliotecas y recursos electrónicos. El curso se dividió en tres presentaciones de 30 minutos cada una (dedicadas al sistema de publicación científica, los métodos para la búsqueda de literatura científica y las maneras de acceder a la información hallada). Durante las presentaciones, no se permitió a los estudiantes tomar notas (aunque se les dijo que al final del curso recibirían un guión del curso).

Las presentaciones respondían a tres condiciones experimentales:

  • Una presentación sin diapositivas
  • Una presentación con diapositivas con información detallada: todos los temas de la presentación tenían una diapositiva; las diapositivas incluían definiciones, ejemplos y principios clave
  • Una presentación con diapositivas concisas: no todos los temas de la presentación tenían una diapositiva; además, éstas sólo consistían en una lista de puntos clave, sin definiciones o ejemplos

Tras las presentaciones, los estudiantes tenían que responder a un test de 18 preguntas con cuatro opciones de respuesta, más 3 preguntas con una formato de respuesta abierta. Las preguntas del test fueron diseñadas de tal manera que se pudiera obtener una idea de la retención de información por parte de los alumnos durante los tres tipos de presentación.

Wecker necesitaba obtener una idea de la carga cognitiva que las presentaciones habían supuesto para los estudiantes, así como de la importancia subjetiva otorgada por éstos a las diapositivas, que pudieran explicar los resultados.

Para estimar la carga cognitiva, los estudiantes debían responder a una pregunta: “¿Cuán difícil te ha resultado seguir la presentación?” La respuesta tenía 7 opciones, desde “muy fácil” a “extremadamente difícil”.

Para estimar la importancia otorgada a las diapositivas, los estudiantes debían responder a tres preguntas con una escala de respuestas de 1 (“completamente de acuerdo”) a 5 (“en absoluto de acuerdo”). Las preguntas eran: “Prefiero las presentaciones en PowerPoint a las tradicionales”, “Las diapositivas en PowerPoint son muy útiles para seguir una presentación” y “Las diapositivas en PowerPoint son necesarias para memorizar el contenido de una presentación”.

Los resultados de los diversos tests confirmaron las hipótesis de Wecker. Veamos por separado los hechos que las confirman:

En cuanto a si la falta de retención de información es más acusada cuando se utilizan diapositivas detalladas, y si esa falta de retención puede ser paliada con diapositivas concisas, Wecker halló que:

  • La retención de información oral fue más baja con las diapositivas detalladas que sin diapositivas
  • La retención de información de las diapositivas fue más alta que la retención de información oral en la condición de las diapositivas detalladas
  • La retención de información global fue más alta en la condición de las diapositivas concisas que en las condiciones sin diapositivas y con diapositivas detalladas

Por tanto, se confirmó que las diapositivas detalladas dificultan la retención de la información oral, y que las diapositivas concisas ayudan a paliar esa falta de retención.

En cuanto al proceso que se esconde bajo esa falta de retención:

De media, los estudiantes evaluaron su carga cognitiva con una puntuación media en la escala “extremadamente fácil” – “extremadamente difícil” en las condiciones sin diapositivas y con diapositivas detalladas. En otras palabras: los estudiantes no encontraron más difícil de seguir la presentación con diapositivas detalladas que la presentación sin diapositivas, por lo que una pérdida de información oral por exceso de información quedaba descartada.

Como decíamos al principio, si la pérdida de información oral está relacionada con la importancia que los sujetos atribuyen a las diapositivas, entonces los sujetos que les atribuyan más importancia serían aquellos que más información oral se perderían. Y eso fue lo que Wecker halló: existía una diferencia significativa de retención de información entre los estudiantes que habían declarado dar mucha importancia a las diapositivas, y aquellos que habían declarado darles poca importancia.

De los resultados, Wecker extrae dos implicaciones prácticas:

La primera implicación es que se refuerza la idea de que las presentaciones deben basarse en diapositivas concisas, pero con dos matizaciones:

En primer lugar, si se conoce poco sobre la audiencia, o es posible que la audiencia tenga diferentes expectativas sobre la importancia de las diapositivas, entonces mejor ceñirse a diapositivas concisas. Para otros tipos de audiencia, el uso de diapositivas detalladas puede no ser problemático.

En segundo lugar, dependiendo del tema no siempre puede ser fácil incluir toda la información necesaria en las diapostivas, por lo que será necesaria una explicación oral detallada. Hay que llegar así a un equilibrio complejo, puesto que a más información en las diapositivas, y a más importancia subjetiva de éstas, más fácil es que la necesaria información oral se pierda.

La segunda implicación está relacionada con el hecho cultural que comentábamos al principio del post: es necesario entender que las buenas presentaciones son aquellas que están basadas en lo que el conferenciante dice, más que en lo que se proyecta en un muro y que es comentado por el conferenciante. Com dice Weckr, éste es el desafío más interesante.

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2 pensamientos en “Por qué las diapositivas en una presentación pueden suprimir la informacíón oral

  1. Demasiada buena la información, particularmente siempre me llamo la atención el uso de las diapositvas, ahora ya tengo una idea clara de como trabajar. Gracias.

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