El currículum basado en lecturas de no ficción mejora la comprensión lectora (en NY)

¿Cuál es la mejor manera de fomentar, y mejorar, el hábito lector entre los más pequeños? La respuesta más frecuente suele ser algo parecido a esto: el amor por la lectura ha de desarrollarse permitiendo que los pequeños lectores elijan aquellos libros que sean de su interés, mayoritariamente textos de ficción. Es decir, el fomento lector pasa por la vertiente lúdica del aprendizaje de la lectura.

Ni que decir tiene que no todo el mundo está de acuerdo. Hay pedagogos que, aun reconociendo la importancia del aspecto lúdico del aprendizaje, mantienen que es necesario prestar una mayor atención al conocimiento de fondo que permite desarrollar la habilidad lectora: la comprensión lectora está altamente determinada por el conocimiento de fondo que el individuo posee. Y podría ser que ese conocimiento debiera fomentarse activamente entre los lectores, mediante la utilización de textos de no ficción, sin confiar demasiado en que los lectores incipientes lo desarrollen únicamente a través del placer de leer por leer.

En medio de estas controversias, recientemente se han publicado los resultados de un estudio en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York (reseñado en el New York Times) que muestra que el aprendizaje lector basado en los textos de no ficción mejora las habilidades lectoras comparado con el aprendizaje lector basado en textos de ficción.

El enfoque basado en textos de no ficción fue tomado de la iniciativa Core Knowledge, una fundación independiente, sin ánimo de lucro, fundada en 1986 por E.D. Hirsch Jr., profesor emérito de la Universidad de Virginia. Como se nos dice en su página web, la tarea de la fundación Core Knowledge se basa en un principio simple, y bien establecido por la ciencia cognitiva: el nuevo conocimiento se construye sobre el conocimiento previo, de manera que cuanto más se conoce, más se es capaz de aprender y de conocer.

El estudio se inició en el año 2009 por el entonces responsable de la educación en la ciudad de Nueva York, Joel I. Klein. Durante tres años, se monitoreó la habilidad lectora de cerca de 1.000 estudiantes en 20 escuelas, desde su etapa en el parvulario hasta segundo grado. La mitad de las escuelas adoptaron el currículum basado en la iniciativa Core Knowledge, mientras que la otra mitad usaron currículums basados en lo que se denomina “balanced literacy”, donde el énfasis se sitúa en la difusión del hábito lector mediante textos de ficción.

El estudio halló que a lo largo de los tres años, los estudiantes con el currículum Core Knowledge mejoraron su comprensión lectora en comparación con los alumnos del currículum estándar. Esa diferencia de comprensión lectora fue más acusada en los alumnos de parvulario, donde los resultados de los alumnos bajo el currículum Core Knowledge superaron en cinco veces los resultados del resto de escuelas. A medida que los estudiantes avanzaban de curso, las diferencias se reducían, pero continuaron siendo significativas a favor de los alumnos con el currículum Core Knowledge.

Además, los alumnos bajo el currículum experimental obtuvieron mayor puntuación en tests estandarizados sobre estudios sociales y ciencia que los alumnos con el currículum tradicional, aunque en un test sobre comprensión lectora oral y de vocabulario sus puntuaciones no fueran significativamente diferentes.

Es sólo un estudio y, como de costumbre, habrá que esperar a iniciativas parecidas para contrastar resultados, pero da pie a interesantes reflexiones.

La educación basada en aquello que conocemos (aunque sea de manera provisional) suele ser tildada de paternalista, cuando no de reaccionaria y de perseguir el adoctrinamiento ideológico. Todo lo contrario: el pensamiento crítico y la capacidad de aprender por uno mismo sólo puede fundarse sobre aquello que ya conocemos.

Relacionado con el miedo al paternalismo o al adoctrinamiento, está la cuestión de lo contraproducente que puede ser intentar fomentar la lectura basándose en la obligación, y no en el gusto por leer. Quizá sea una preocupación infundada, porque no tienen por qué ser perspectivas contradictorias. Como nos dice la reseña del estudio en el blog Brainstorm:

the more unfamiliar a text’s topic is, the more difficult it is for the student to understand the text, and the more painful is the reading process. In other words, background knowledge is a large component of “love of reading.” If we want to increase the volume of reading students do and raise their capacities, give them a rich liberal arts and sciences curriculum that provides enough background knowledge sufficient to make that next reading assignment easier.

Créditos:

Imagen de Karin Beil

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