Por primera vez, se induce a sujetos de laboratorio recuerdos que no creen haber vivido

La memoria es un fenómeno muy complejo, del que cada día sabemos más. En este blog ya he dedicado algún post a estudios relacionados con la memoria, como por ejemplo, la amnesia de fuente o la facilidad con la que nuestros contactos sociales pueden inducirnos recuerdos falsos.

Un aspecto sorprendente de la memoria es que tenemos la capacidad de sentir que poseemos recuerdos de situaciones que, en realidad, sabemos o creemos saber que nunca hemos experimentado (“non-believed memories”). Aunque esta capacidad pueda expresarse en nuestro día a día de una manera más o menos natural, en Plos One se publicó el mes pasado un artículo inquietante: un grupo de investigadores ha podido inducir por primera vez “non-believed memories” a sujetos de laboratorio.

El equipo reclutó a 20 participantes (18 mujeres y dos hombres) con la excusa de llevar a cabo un experimento sobre mímica. Se pidió a los participantes que, sentados frente al experimentador, repitieran los movimientos de éste (como golpear la mesa, dar una palmada,…). Las sesiones fueron grabadas, hasta completar un total de 26 acciones por participante.

En una segunda fase, dos días más tarde se mostró a los participantes vídeos de las acciones, donde se les podía ver sentados frente al experimentador, mientras éste llevaba a cabo una acción. Los sujetos debían decir si recordaban y si creían haber llevado a cabo la acción. Pero dos de esas acciones eran un montaje de vídeo preparado por los investigadores: mostraban al sujeto observando una acción del experimentador que en realidad nunca había tenido lugar en su presencia (como puede verse en la imagen que ilustra este post).

Nada menos que un 68% de los sujetos dijo haber llevado a cabo la acción que en realidad nunca habían presenciado.

El momento clave del experimento tuvo lugar en una tercera fase, cuando cuatro horas más tarde se comunicó a los sujetos la trampa a la que habían sido expuestos. A continuación, se les pidió que ofrecieran una puntuación a su grado de memoria para las diferentes acciones, y al grado en que creían haber llevado a cabo las acciones.

Pues bien: para el 25% de las acciones fictícias, los participantes ofrecieron mayores puntuaciones para su grado de memoria de la acción que para se grado de creencia. De esta manera, expresaban recordan un evento que no creían que hubiera tenido lugar.

Un experimento impresionante y pionero en su temática, ya que como dicen los autores:

The data provide new evidence—the first experimental evidence—for the proposal that the occurrence of beliefs and memories can be independent.

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