El currículum basado en lecturas de no ficción mejora la comprensión lectora (en NY)

¿Cuál es la mejor manera de fomentar, y mejorar, el hábito lector entre los más pequeños? La respuesta más frecuente suele ser algo parecido a esto: el amor por la lectura ha de desarrollarse permitiendo que los pequeños lectores elijan aquellos libros que sean de su interés, mayoritariamente textos de ficción. Es decir, el fomento lector pasa por la vertiente lúdica del aprendizaje de la lectura.

Ni que decir tiene que no todo el mundo está de acuerdo. Hay pedagogos que, aun reconociendo la importancia del aspecto lúdico del aprendizaje, mantienen que es necesario prestar una mayor atención al conocimiento de fondo que permite desarrollar la habilidad lectora: la comprensión lectora está altamente determinada por el conocimiento de fondo que el individuo posee. Y podría ser que ese conocimiento debiera fomentarse activamente entre los lectores, mediante la utilización de textos de no ficción, sin confiar demasiado en que los lectores incipientes lo desarrollen únicamente a través del placer de leer por leer.

En medio de estas controversias, recientemente se han publicado los resultados de un estudio en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York (reseñado en el New York Times) que muestra que el aprendizaje lector basado en los textos de no ficción mejora las habilidades lectoras comparado con el aprendizaje lector basado en textos de ficción. Sigue leyendo

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Engañados por la narrativa de ficción

Al contrario que los textos retóricos o informacionales, la narrativa de ficción no pretende proporcionar a los lectores un detallado conocimiento del mundo. Pero, al mismo tiempo, si dejamos de lado los textos que se catalogan como “de fantasía”, la narrativa de ficción suele contener mucha información que se aplica al mundo real. Así pues, hay contienen una mezcla de hechos verdaderos y de hechos inventados, imaginados.

Esta mezcla podría hacer que los hechos de ficción se incorporasen a nuestro sistema de creencias, afectando a cómo entendemos el mundo. De hecho, efectivamente, hay estudios que muestran que los hechos de ficción que contiene un relato pueden persuadir a los lectores, generando creencias sobre el mundo que son incorrectas.

Pero, ¿por qué se produce este efecto persuasivo? En el año 2007, Markus Appel y Tobias Richter, de la Universidad de Colonia (Alemania) publicaron un estudio que pretendía poner en claro el mecanismo que permitiría explicar este efecto persuasivo. Pero no sólo eso: Appel y Richter también querían determinar si la persuasión podía cambiar las creencias de los lectores en el largo plazo. Sigue leyendo

Truco para escritores: mejor “tú” que “yo”

El proceso de la lectura tiene efectos sorprendentes sobre las personas, y sobre sus emociones, algunos de los cuáles han sido estudiados con cierta atención por la neurociencia: desde la “lectura de la mente”, a la sensación de experimentar las mismas sensaciones que se narran en la historia.

Podría ser que algunos recursos narrativos fueran más idóneos para poner en marcha esos procesos en el lector que otros. Por ejemplo: ¿responden los lectores de manera diferente a las historias, dependiendo de si están narradas desde la perspectiva “tú” o “yo”? Sigue leyendo

¿Leer por placer nos hace mejores lectores?


Una de las ideas más difundidas sobre la lectura, y potenciada por los educadores, es la necesidad de potenciar en los niños la lectura por placer para mejorar la competencia lectora en el tiempo: así, leer más sería un medio para leer mejor.

Pero aunque esta relación rara vez se discute, el hecho es que no está claro si se cumple esta relación causa-efecto: es decir, podría ser que la independencia lectora (leer por placer) lleve al logro lector (leer mejor) pero también podría ser que los niños que son mejores leyendo simplemente leen más.

Pues bien: un reciente estudio parece confirmar que la independencia lectora tiene un efecto limitado sobre el logro lector: así pues, leer más no siempre mejora la competencia lectora. Sigue leyendo

Leer primero el final puede ser positivo

Un hombre que llega a una sala de cine y pide ayuda al acomodador para que le busque un asiento. Tras llegar a la butaca, el acomodador hace un gesto con la mano esperando recibir una propina. El hombre mete la mano en su bolsillo y, tras buscar unos instantes, saca una moneda de poco valor y se la da al acomodador. Éste, al salir de la sala, comprueba el poco valor de la propina. Enfadado, vuelve a la sala, se dirije a la butaca del hombre y le dice al oído: “El asesino es el mayordomo”.

Probablemente, habremos oído alguna variación de este chiste clásico, pero lo que todas tienen en común es una creencia popular: explicar a alguien el final de una historia que está a punto de contemplar, o leer, es una jugada de mal gusto. Y es que se supone que desvelar ese final puede hacer que disfrutemos mucho menos la historia de lo que lo haríamos en caso de no saberlo. Pero, ¿es cierto que conocer el final de una historia  hace que la disfrutemos menos? Sigue leyendo

La influencia de las emociones en la lectura

La lectura es un proceso cognitivo que ha recibido mucha atención por parte de psicólogos y educadores. Los estudios sobre lectura han seguido el punto de vista dominante en la ciencia cognitiva, esto es, considerar al cerebro como un procesador de información. Y al hacerlo nos han dicho mucho sobre la manera de funcionar de nuestra mente. Pero es cierto se ha tendido a dejar de lado otra dimensión relacionada con la lectura de igual importancia: las emociones. La pregunta es, entonces: ¿qué papel tienen las emociones en el proceso de la lectura de textos? Sigue leyendo