Leer primero el final puede ser positivo

Un hombre que llega a una sala de cine y pide ayuda al acomodador para que le busque un asiento. Tras llegar a la butaca, el acomodador hace un gesto con la mano esperando recibir una propina. El hombre mete la mano en su bolsillo y, tras buscar unos instantes, saca una moneda de poco valor y se la da al acomodador. Éste, al salir de la sala, comprueba el poco valor de la propina. Enfadado, vuelve a la sala, se dirije a la butaca del hombre y le dice al oído: “El asesino es el mayordomo”.

Probablemente, habremos oído alguna variación de este chiste clásico, pero lo que todas tienen en común es una creencia popular: explicar a alguien el final de una historia que está a punto de contemplar, o leer, es una jugada de mal gusto. Y es que se supone que desvelar ese final puede hacer que disfrutemos mucho menos la historia de lo que lo haríamos en caso de no saberlo. Pero, ¿es cierto que conocer el final de una historia  hace que la disfrutemos menos? Sigue leyendo

Amnesia de fuente (informativa)

¿Cuántas veces hemos compartido una información con alguién, sin ser capaces de determinar exactamente de dónde hemos obtenido esa información (“Lo he leído en algún sitio”)? ¿Y cuántas veces esa misma información ha resultado ser cierta sólo de una manera parcial?, ¿o se ha correspondido sólo de una manera limitada con la información de la fuente original? Este fenómeno tiene un nombre particular, la amnesia de fuente, y sobre él trata este post. Sigue leyendo