Truco para escritores: mejor “tú” que “yo”

El proceso de la lectura tiene efectos sorprendentes sobre las personas, y sobre sus emociones, algunos de los cuáles han sido estudiados con cierta atención por la neurociencia: desde la “lectura de la mente”, a la sensación de experimentar las mismas sensaciones que se narran en la historia.

Podría ser que algunos recursos narrativos fueran más idóneos para poner en marcha esos procesos en el lector que otros. Por ejemplo: ¿responden los lectores de manera diferente a las historias, dependiendo de si están narradas desde la perspectiva “tú” o “yo”? Sigue leyendo

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Leer primero el final puede ser positivo

Un hombre que llega a una sala de cine y pide ayuda al acomodador para que le busque un asiento. Tras llegar a la butaca, el acomodador hace un gesto con la mano esperando recibir una propina. El hombre mete la mano en su bolsillo y, tras buscar unos instantes, saca una moneda de poco valor y se la da al acomodador. Éste, al salir de la sala, comprueba el poco valor de la propina. Enfadado, vuelve a la sala, se dirije a la butaca del hombre y le dice al oído: “El asesino es el mayordomo”.

Probablemente, habremos oído alguna variación de este chiste clásico, pero lo que todas tienen en común es una creencia popular: explicar a alguien el final de una historia que está a punto de contemplar, o leer, es una jugada de mal gusto. Y es que se supone que desvelar ese final puede hacer que disfrutemos mucho menos la historia de lo que lo haríamos en caso de no saberlo. Pero, ¿es cierto que conocer el final de una historia  hace que la disfrutemos menos? Sigue leyendo